Arranco mis cometas en la madrugada para que los volemos juntos. La frase es un verso de una canción de Rosana que me gustó hace tiempo por su sentido lúdico, sorpresivo y metafórico de dos detalles que me fascinan: los cometas y la madrugada. Así que de un plumazo descarté listas de nombres que no me terminaban de ‘cuadrar’ para definir este espacio como un lugar de tertulia, noticias, lectura y recuento de la cotidianidad, a la que después de varias décadas en este planeta termino por comprender que es el corazón ineludible de nuestras vidas.
Ahora, tal vez por la edad o la magia del internet, soplan aires a mi favor para echar a volar tantas anécdotas y vivencias de mi vida como mujer y como periodista. Mis buenos propósitos son incluir narraciones propias o ajenas sobre el desarraigo en este otrora poderoso país, comentarios, enlaces, polémicas y demás curiosidades que vaya descubriendo para el entretenimiento mutuo.
Como los cometas de ambos tipos, los celestes y los papalotes, despliegaré a mis anchas lo que soy, vivo y siento para compartirnos en todo lo que este mundo tiene de extraordinario.
Que lo disfruten.