Quiero un México demócrata

México ya no puede esperar. Nos urge despabilarnos, actuar, ser demócratas cabales y eficientes. Nos urge desarticular las estructuras oxidadas y nefastas del viejo sistema priísta que aún están sosteniendo al país. Hay que sacar a esta nación de la barranca de una vez por todas. Sobra inteligencia, recursos y la urgencia es extrema. Sólo falta voluntad política, el principal y peor cuello de botella del progreso. denise_bn

Tenemos gobernantes desapasionados y políticos divorciados de la realidad, cientos de legisladores perezosos que disfrutan ganando unos sueldazos (más de 15 mil dólares al mes, libres de polvo y paja !!) sin aportar proporcionalmente a lo que se les remunera. Es absolutamente vergonzoso el número de propuestas legislativas que presentan y aún más las que logran aprobarse. No hay un trabajo legislativo serio, coherente ni práctico. Claro, eso sucede cuando los escaños siguen obteniéndose a la vieja usanza, por compadrazgos y cuotas partidistas.

Tenemos aún un sistema de partidos podrido, donde se carece de una conciencia democrática real y se mantiene el estancamiento personal y social. Ante esto, la ciudadanía necesita despertar, exigir resultados. Y la única forma de lograrlo es asumiendo el poder ciudadano que nos corresponde. Es hora de revisar rigurosamente la efectividad de nuestros representantes del poder legislativo, ejecutivo y judicial. Cuestionarlos, revisar a fondo si cumplen con su trabajo y reaccionar contra los ineficientes sacándolos de su lugar privilegiado porque no les corresponde. Luchar contra los rescoldos que todavía quedan del sistema dictatorial priísta en el que se satanizaba y excluía al que alzaba la voz, al que criticaba, al que condenaba a un político corrupto. Y les dio magníficos resultados porque lograron mantener a la sociedad civil atemorizada, callada, sumisa, dócil, aborregada. Perfecta para saquear a sus anchas el erario a todos los niveles, desde municipal hasta el federal. Recuerden. Iban y venían políticos priístas en las administraciones, comenzaban pobres y terminaban inmensamente ricos. Nadie cuestionaba de dónde se hizo de mulas Pedro. ¿Para qué, si criticar era meterse en problemas y ser tildado de conflictivo? ¿Para qué, si criticar era arriesgar desde su trabajo hasta su prestigio personal ? ¿Para qué, si la aplanadora del poder podía arrollarlo a él y a su familia por varias generaciones?

Lo triste es que todos los que soñamos con la democracia durante décadas, después de padecer al PRI y a sus actuarios políticos, sentimos que parece que el panorama no ha cambiado mucho. Entraron dos presidentes del PAN a gobernar con los mismos cimientos, bajo las mismas prácticas, con los mismos marcos mentales. Fox, por incapacidad y ahora Calderón por ingenuidad no preveen ninguna estrategia que muestre que el cambio debe ser de fondo, derrumbando estructuras nocivas, sancionando las prácticas corruptas y adaptándose a una nueva apertura mental para resolver los graves problemas que nos mantienen estancados.

Otros países han podido levantarse de las cenizas, incluso después de largas dictaduras y crisis. Estudiemos esos casos. Readaptemos lo que se pueda retomar a nuestra circunstancia. Exijamos que nuestros políticos, legisladores y medios de comunicación trabajen y así muestren respeto cabal al pueblo. Que se democraticen, pues.

Por eso, me hago eco del discurso de la politóloga Denise Dresser en el Foro “México ante la Crisis, ¿Qué hacer para crecer?”. Sus palabras van directo al meollo del problema que nos impide avanzar. A la vez, puso en la mesa de discusiones otro punto paralelo al contenido de su mensaje: el diálogo de todos los interlocutores mexicanos para sacar adelante al país. Si México logró un paso en la transición hacia la democracia, todavía hay muchos sectores que no se han democratizado. Siguen igual o algunos peor que durante la época de la dictadura priísta. Y lo más grave de todo es que no nos estamos oyendo unos a otros, hay una incapacidad para dialogar y escuchar las propuestas sin descalificarlas por la naturaleza de quien las propone. Aún no podemos utilizar el recurso del diálogo para ir democratizando a México. La sustancia del mensaje definitivamente se vuelve ahora más importante que centrarse en las banderas ideológicas, partidistas o sociales que porta el mensajero.

”México no crece por la forma en la cual se usa y se ejerce y se comparte el poder”, dijo la académica  en este país que llamó ”Oligopolilandia”, donde domina el capitalismo de cuates. Esos que no dejan crecer a nadie excepto a los de su mismo círculo.

Dresser habló como debe hablarse en estos momentos, lo hizo fuerte como ciudadana y mexicana, como ella misma lo aclaró, a pesar de no faltar quienes quisieron descalificarla con cualquier otra etiqueta. Su discurso provocó varias caras largas en algunas de esos ”monstruos” y ”criaturas del Estado” creadas por el sistema ahí presentes, quienes oían incrédulos a la única mujer invitada como ponente al evento que como todos los que se organizan para componer el país, sólo sirven para gastar viáticos y tratar de darse un lavado de imagen.

Aquí se puede leer el texto completo de Denise Dresser.http://www.eluniversal.com.mx/notas/573207.html

Para verla en video, aquí: http://experiencia.indigobrainmedia.com/web/reporte/edicion116/#1/1

Acerca de Yolanda

Mujer que sigue aprendiendo a ser feliz en el camino y a disfrutar esta maravillosa vida sin excepciones. Mis placeres son la literatura, los libros en general, la música, el cine y la gente que quiero.
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