Un Tamayo hecho en Dallas

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       Cuando uno entra al glamoroso Museo de Arte de Dallas, es recibido por un enorme cuadro de Rufino Tamayo, ”El Hombre”. El artista zapoteco lo pintó en esta ciudad en 1953, cuando la asociación de arte local lo comisionó para pintar un mural que estrechara los lazos entre México y Estados Unidos.

       Así lo hizo y ese año Tamayo se vino a vivir aquí al norte de Texas donde llevó a cabo su nueva obra, prácticamente cuando se encontraba en la cúspide de su carrera artística y su fama se extendía por Europa y Estados Unidos. Su prestigio se debió al gran atractivo de su producción, con esos colores distintivos y esa combinación de fuertes influencias del México indígena, pero también con rasgos evidentes de Pablo Picasso y Georges Braque.

       Los azules intensos en contraste con los tonos solemnes, cafés y negros del dramatismo a lo Tamayo, están ahí, inconfundibles, en el hermoso lienzo de 5.48 por 3.20 metros, el cual es una metáfora del ser humano superándose a sí mismo. Y aparece el hombre como un titán oscuro y poliédrico enraizado a la tierra, pero que está mirando y alzando sus brazos hacia las estrellas y astros del cielo en la búsqueda de su lugar en el cosmos, según la relatoría del mismo museo.

     Fue el tema recurrente en muchas de las creaciones de Tamayo, ese perenne deseo de explorar la universalidad y las aspiraciones humanas sin despegarse de lo terrenal. En el cuadro de ”El Hombre”, Tamayo  incluye a un perro muy negro a la izquierda, a los pies del ser humano, que anda persiguiendo un hueso que significa la presencia de los instintos básicos. 023

     El cuadro pintado en un panel en vinyl pigmentado es imponente y profundo con el sello de Tamayo y pertenece al catálogo de la colección del museo de arte de Dallas.

     En el lugar, se prohibe que se tomen fotografías al lienzo e incluso que se toque, pero sí se puede uno acercar todo lo que se quiera hasta poder apreciar los trazos del pintor y las fibras de sus pinceles que quedaron sobre la pintura. Obviamente su firma, como luce en la foto.

               Es definitivamente este Tamayo una de las joyas del Museo local que se fundó en 1903 y contiene más de 23,000 obras artísticas de todo el mundo y de prácticamente todas las épocas.

               Aparte del colosal mural de ”El Hombre”, el museo posee otros seis cuadros de Rufino Tamayo como ”pájaro en mano”, ”un desnudo”, ”el hombre oscuro”, ”jóvenes saltando a la cuerda”, ”la silla azul” y ”mujer en amarillo y blanco”.

                Así que en esta ciudad de negocios, realmente me enorgulleció este Tamayo, uno de nuestros maravillosos artistas mexicanos.

Acerca de Yolanda

Mujer que sigue aprendiendo a ser feliz en el camino y a disfrutar esta maravillosa vida sin excepciones. Mis placeres son la literatura, los libros en general, la música, el cine y la gente que quiero.
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