Silencio, no pasa nada

Es el colmo que con 1,171 ejecutados en lo que va del 2009, más los que se junten hoy a un promedio de 20 diarios, el gobierno de México recomiende a la prensa que cierre los ojos a una realidad cada vez más cotidiana. Si no, ¿cómo se puede ”acotar” a los muertos en las balaceras?, ¿cómo se ¿¿autorregulan” los dramas que viven las familias de soldados y policías caídos en esas matanzas?, ¿y cómo hacer para que se callen las balas y ráfagas de las R-15?, ¿ y cómo se acotan los asaltos y los secuestros, silenciándolos y pasándolos por alto? ¿Alguien me puede decir cómo puede ejercerse el periodismo cuando el gobierno desea ver otra realidad en las páginas impresas, en las ondas hertzianas y en las imágenes electrónicas?  Yo creo que ni Harry Potter con su varita mágica.  Mi Periodiquito -Helguera-

Porque sencillamente no se puede. Y eso que creo que los medios mexicanos publican con cierta ”decencia” los hechos violentos que están pasando, pero más que todo por la seguridad propia de sus reporteros y directivos. A veces optan por publicar las muertes en balaceras de Ciudad Juárez, Reynosa o Tijuana en las páginas interiores. Comparados con la prensa foránea, los medios aztecas son bastante modositos en el manejo de la información de cualquier especie.

Felipe Calderón no tiene ni de qué quejarse. Entre la censura velada o directa que su gobierno impone a los medios y la autocensura que ellos mismos se aplican, no se puede pedir más. Lo que parecen ignorar en la administración panista es que mientras en México pueden ”recomendar” a los medios que se ”autorregulen” y que ”acoten la difusión de la violencia provocada por sicarios del narcotráfico”, todas las agencias noticiosas internacionales y la prensa extranjera sí divulga con libertad los hechos y los publican en sus primeras planas, medios electrónicos y digitales. Exhiben abiertamente lo que está pasando en el país en reportajes especiales, con pruebas videográficas, testimonios de dolor y repudio social recogidos entre los mexicanos.

Y si quieren ver un buen ejemplo de ello, sólo vean este video-reportaje hecho por un grupo de periodistas independientes que difunden su material en el canal de televisión estadounidense ”Current”: La Narco Guerra al lado

El Universal y otros medios en México también hacen referencias informativas y videográficas sobre la guerra del narco. La cobertura de lo que pasa está en todas partes, reportada por todos los medios extranjeros y nacionales, blogs, sitios en la web, portales, etc.

La red mediática es completamente porosa y cada vez más global, así que por más esfuerzos que haga el gobierno federal mexicano por tapar el sol con un dedo, parece que no podrá hacerlo del todo. Lo está haciendo en los medios del Estado mexicano y en los oficializados con el sexenio en turno, donde no se puede publicar ninguna nota con el tema del estado fallido (le temen a las dos palabras juntas y ahora también separadas) y se manejan con habilidad quirúrgica los términos como violencia, balacera, masacre, matanza, muertos, devaluación, crisis (tal vez una de las más escritas en los últimos 20 años). Como en su momento tampoco quisieron ningún eco sobre la reforma energética.

El oficio periodístico exige informar de lo que está pasando. Cada medio decide cómo, qué, cuándo. Sí es verdad que lidiar con asuntos de narcotráfico siempre ha sido un tema espinoso a la hora de decidir su publicación. Sin embargo, la difusión de la narcoviolencia en el país es inevitable si ciertamente es un hecho que está ocurriendo. Aunque se exhiba la brutalidad criminal, el medio de comunicación tiene que dar cuenta de ello. El fondo es el hecho, de la forma se encargará cada editor. El problema del gobierno calderonista es que le molesta cómo él y su administración se miran ante el país y el mundo. Desde el momento que Calderón hizo la decisión de emprender una guerra contra el narcotráfico, también debió haber tomado en cuenta que habría consecuencias y que serían respuestas violentas y ataques armados como sucede por todo el país. En los regímenes priístas, los capos negociaban con los gobernantes de todos los niveles para que florecieran armoniosamente los negocios de ambos, el del narcotráfico de uno y la política, el del otro, todo en el reino de la impunidad.

Aparte de la ingenuidad con que ”sugieren” cómo ejercer el periodismo, me molesta que la administración de Calderón insinúe que los medios podrían ser elementos provocadores de violencia o cómplices del caos imperante, en lugar de considerar que son otro sector más dentro del contexto de la sociedad civil igual a los bomberos, los carteros, los policías o los ingenieros, quienes como todos también sony han sido víctimas potenciales o reales de la criminalidad y del narcotráfico.

En lugar de pedirles silencio y autocensura, el gobierno debería otorgar más garantías de seguridad a los comunicadores, ofrecerles protección física concreta y prometer el resguardo de la libertad de expresión como parte del ejercicio pleno de la democracia en que vivimos. Calderón debe garantizarnos a todos el respeto absoluto a los derechos humanos, debe dejar su soberbia política y reconocer que sin alianzas con todas las fuerzas del país, se seguirá mirando solo y pequeño en la guerra contra enemigos muy poderosos, enraízados en todos los estratos sociales, económicos y políticos.

En una entrevista con el director de El Universal, Jorge Zepeda Patterson, Calderón volvió a dar una de esas respuestas que denotan falta de enfoque y exceso de soberbia cuando no puede reconocer prácticamente ninguna falla en su gobierno, sino que la mayoría de las críticas como la de la falta de derechos humanos ”es un problema de información y de percepción que quizá no hemos abordado bien”, porque para él son versiones que no han sido puestas en su justa dimensión, sobre todo lo del estado fallido, cuando –dijo– los poderes legislativos, ejecutivo y judicial funcionan excelentemente, mejor que nunca.

Ay cómo nos falta todavía para ser una democracia verdadera. Los personajes políticos no están maduros. Todos los viejos andamiajes están sosteniendo al gobierno que reparte coscorrones. Manlio Fabio Beltrones sigue moviendo todos los hilos de la política mexicana auspiciado por la torpeza panista, la desarticulación del PRD y sus oscuras conexiones. El gabinete calderonista anda derrapando, desunido e incapaz, además de vivir atemorizados por el mal carácter de un ejecutivo que quiere puros optimistas ciegos en su gobierno. Se prohibieron los catastrofistas y nadie se atreve a ver problemas. También a ellos se les ordenó acotarse y autorregularse.

Y el expresidente estadounidense Thomas Jefferson, quien nunca tuvo una buena relación con los medios de comunicación, pero que sí podía reconocer que finalmente eran necesarios como contrapeso social y un factor indispensable en la función pública, una vez dijo: ”Si tuviera que escoger entre un gobierno sin periódicos y periódicos sin gobierno, no dudaría en escoger esto último”.

Acerca de Yolanda

Mujer que sigue aprendiendo a ser feliz en el camino y a disfrutar esta maravillosa vida sin excepciones. Mis placeres son la literatura, los libros en general, la música, el cine y la gente que quiero.
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