Mujeres, soplan vientos a favor

Este día se me vienen a la mente todas las mujeres de mi vida. Las de ayer, las de ahora, las futuras. Mi madre, mis abuelas, mis tías en todos los grados. Mis hermanas, mis sobrinas, mis hijas. Mis amigas, las conocidas y también las desconocidas que admiro. Las vivas y las que ya no están. Cuánta calidad, cuánto corazón, cuánta resistencia, energía, cuánta vida, cuánta maravillosa complejidad. Y lo digo porque conozco algunas a las que no las han vencido ni las enfermedades ni la pobreza ni los golpes ni el abuso sicológico. Otras que han sobrellevado con gracia el abandono,  la tristeza,  la soledad. Han sobrevivido y sacado adelante a hijos y a sí mismas aunque ellas acaben con el alma hecha jirones. Y son tan loables estas mujerazas que salen adelante a brazo partido, sin importarles las críticas masculinas que las tasan continuamente por su fortaleza mostrada cuando se espera ”feminidad” de ellas, o sea sumisión, cuando son atacadas por gordas o por flacas, por serias o por escandalosas, si porque andan de cara lavada o no, si son lesbianas o no, por lo que sea, si se trata de descalificar, siempre se va a encontrar algo. Nunca, nunca se ataca así a los tipos varones que tengan un vientre como si hubieran parido 10 hijos, o sea borracho, o estúpido abiertamente o infiel o tantas otros defectos que se critican duramente al triple en las féminas.

Otras veces, desgraciadamente, somos nosotras mismas las que nos descalificamos unas a otras en lugar de echarnos la mano sin condiciones. Se nos dificulta sentir solidaridad con el éxito femenino o compasión por otra mujer que trae todo en contra para salir adelante. Como si todas no hubiéramos estado en esas circunstancias alguna vez, donde el mundo parece venirse encima y no hay nada donde asirse mientras pasa el temporal. Como si no supiéramos lo que significa quedarse completamente sola con hijos que cuidar, alimentar, curar y llenar de amor, cuando una tiene más ganas de morirse. Pero es curiosa la vida de nosotras. Basta el llanto de ese hijo o el simple canto de un pájaro insistente para sacarnos del marasmo de la tristeza o la desesperación. Y volvemos a sonreír, a llenarnos de esperanza, a ver y agradecer lo afortunadas que somos. Con muy poco nos subimos nuevamente al flujo de la vida que como una rueda de la fortuna siempre nos depara momentos inesperados.

Siempre me he preguntado cómo hubiera sido el mundo actual si las mujeres no hubieran vivido siglos de marginación, ninguneo, maltrato, tortura y minimización. Estoy segura que este planeta sería mucho, mucho mejor, muy distinto al resultado obtenido por los hombres bajo su poder absoluto. Hasta las últimas décadas las mujeres comienzan a retomar las riendas de su vida y a ejercerse como personas pensantes, capaces, astutas. Con este oleaje que no se detiene y los vientos a favor nuestro, el mundo irá cambiando para bien.

Las mujeres necesitamos también transformar ciertos formatos de conciencia. A mi siempre me ha dado escozor las clasificaciones de ”feminista” o ”periodismo de género” porque siento que la primera automargina a las mujeres como si dijéramos terrícolas y marcianos, cuando somos entes integrados a esta humanidad que han sido pisoteados por siglos y que sólo requerimos poner las cosas en orden inteligentemente. En cuando al término de periodismo de género, para mi representa como el rincón donde nosotras mismas nos ponemos, como creando ese apartado distante del ”mainstream”, en lugar de poner los atropellos contra la mujer y sus necesidades específicas sobre la mesa de discusiones con un tono más alto de voz y mayor rigor intelectual.

La idea de la supremacía masculina todavía está muy arraigada en hombres y mujeres. Por ejemplo, todavía se da por hecho que en un matrimonio, el hombre tiene que llevar las riendas de todo, desde las opiniones hasta las decisiones en lo material, en lo laboral y demás aspectos, aunque el susodicho varón realmente no tenga cualidades ni aptitudes para ello. Es lo normal, todavía…¡Cuántas veces se ha compadecido a un hombre que tiene una compañera clara y decidida! ”Pobre tipo, cómo lo admiro por llevar esa cruz con tanta dignidad”, escuché alguna vez de un amigo de mentalidad liberal sobre una pareja donde él tenía una personalidad temerosa y gris, mientras ella era completamente segura de sí misma y obtenía excelentes empleos. El comentario, obviamente, desató una discusión sobre la forma en que todavía se mira una relación donde el varón no es la parte del control dominante…simplemente porque no está apto o no quiere hacerlo.

Mi madre fue un mujerón increíble. Cinco hijos. Siempre trabajando tiempo completo. Entre hijo e hijo se dio tiempo de sacar una maestría. Luego, entre nieto y nieto, sacó otra carrera profesional. Se echó su jornada de 30 años de trabajo. Nunca perdió la sonrisa. Su marido era su socio, su compañero, su cómplice del crecimiento conjunto, tribal, comunal. Ella nunca paró de crecer, de buscar oportunidades, pero no lo hacía para ella, sino para su familia incluyéndolo a él, quien estaba conforme con el nivel académico y laboral que tenía. No recuerdo que mi padre la hubiera criticado por sus aspiraciones de superación, al contrario, él se ofrecía a echarle el hombro con los hijos mutuos y en su área de habilidades. Ya adulta, alguna vez le pregunté cómo había logrado que él no se opusiera a sus planes. ¿Cómo iba a hacerlo si a todos nos convenía?, me respondía, dándome a entender que mi padre veía claro sus propósitos y que no tenían nada que ver con su hombría.

Actualmente siguen abriéndose rutas a seguir para las mujeres. Sin embargo, falta aún mucho por hacer. Falta mucho respeto y dignidad por recuperar. Y gran parte de ellos entre nosotras mismas. Hay mucho que legislar, que ordenar, qué planear, para facilitar la vida femenina. Es una labor que está en marcha y en la que tendríamos que aplicar más inteligencia, toda la que podamos utilizar. Se tienen que arar nuevos surcos para las generaciones que vienen y dejar atrás las horas de quejas interminables, las intrigas, las descalificaciones de mujer a mujer, o de mujer contra mujer, irnos firmes sobre los espacios que tenemos que ocupar en la sociedad y que sabemos que sólo nosotras lo haremos con pasión, entrega y certeza.

Los vientos están soplando a favor nuestro, finalmente. Sólo hay que sacar las velas.

Y por todo ello, propongo que todos los días sean nuestro día.

Acerca de Yolanda

Mujer que sigue aprendiendo a ser feliz en el camino y a disfrutar esta maravillosa vida sin excepciones. Mis placeres son la literatura, los libros en general, la música, el cine y la gente que quiero.
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5 respuestas a Mujeres, soplan vientos a favor

  1. Lilia Gonzalez dijo:

    Hola Hermana MIL FELICIDADES!!! tu tmb celebra tu gran habilidad para seguir adelante, sigues siendo un ejemplo para todas nosotras en la familia. Estamos hoy festejando con Martha la prima querida y nos hechamos unas a tu “salud” tmb aunque estes lejos fisicamente, estas muy cerca del corazonny en nuestro pensamiento. Te extraño, reportate porfis, no estoy enojada xk no viniste a la boda pero San Carlos borromeo si. jajajajaja!!! te quierooooo, felicidades! saludos y besos potentisimos!!!!

  2. pina dijo:

    Tooodos los días son nuestros, Yolandiux.
    Por eso cuestiono por qué sólo uno en el año.

    Un abrazo con la promesa de compartir un menú como el que palticábamos en el chat. Jejeje… bueeeno, quiza á no tanto pero al menos una de las tantas golosinas emncionadas.

  3. Norma Alicia Pimienta dijo:

    Hola, Yolanda. He leido con mucho gusto tus comentarios. Me parece que estamos platicando aqui en la sala de la casa. Un abrazo.

  4. pina dijo:

    ¡Normalícia!
    ¡Me da gusto verte por acá!
    Sí, realmente pareciera que estamos reuniéndonos por acá. Aquí donde no hace calor ni mucho frío y el café no hace hace daño.

    abra cé monos
    abrazace mono s
    abracémonosss!!!

    Yolanda:
    Saludos al PAN cho

  5. NORMA ALICIA AGUILAR dijo:

    HOLA TIA YOLANDA Y MADRE MIA!!!! GRACIAS A LAS DOS, NO PUDE HABER TENIDO UN MEJOR EJEMPLO QUE USTEDES, GRACIAS A ESO ESTOY AQUI CAMINANDO, Y LUCHANDO. FELICIDADES A LAS DOS EN SU DIA Y A TODAS LAS MUJERES QUE COMO USTEDES NOS DAN LA SEGURIDAD DE QUE NADA ES EN VANO Y PESE A TODO SE PUEDE TENER UNA GRAN SONRISA… Y FORTALEZA PARA SEGUIR . LAS QUIERO A LAS DOS. BESITOS.

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