Las 1,000 visitas y mi laptop en coma

A la alegría que me provocó que este blog rebasara las 1,000 visitas exactamente el día que cumplía dos meses, le siguió una preocupación inesperada cuando comencé a notar que algo fallaba en mi computadora hasta que finalmente perdió toda energía y ayer me la desahuciaron.

La desgracia cibernética me ha dejado sumida en la inopia todos estos días que han sido realmente extraños. El mundo sin acceso a la computadora realmente me angustió, me pareció un tanto incompleto e incómodo, ya que yo todo consulto en internet, desde direcciones, ofertas, noticias hasta síntomas de enfermedades y sobre todo a través de la web me nutro de las pláticas con familiares y amigas para saber del paradero de nuestras vidas y obras. Así que prescindir de toda esa actividad me hizo andar por mi casa hurgando en mis libreros, repentinamente organizar mis archivos y encomendarme a labores extras de limpieza. Me hizo ir al patio con mi café en mano y ver la primera rosa roja de esta temporada primaveral y seguirme asombrando de la capacidad de sobrevivencia de ese rosal que ha capeado nieve y heladas durante todo el crudo invierno del norte de Texas. Sin embargo, puntual, ofrece a mi vista su primera espléndida flor.

Veo mi laptop inerte y sigo intentando revivirla con un cable nuevo, oprimiendo nuevos botones para ver si resucita. Nada funciona. Alargo el libro que leo en estos momentos y le avanzo rápidamente en las horas que hubiera estado surfeando por mis páginas favoritas. Es otra vida. Extraño entrar a Word y sólo ponerme a escribir tecleando el tablero con la rapidez habitual que equipara a la del pensamiento que se va ocurriendo. En toda esta semana he tenido que volver a usar plumas y lápices par escribir en cuadernos y libretas lo que transcribiré algún día a mis archivos electrónicos. Mi música favorita también está en mi computadora comatosa, así que estos días he escuchado más el radio mientras cocino y me he enterado de dos o tres cosas interesantes. Igual pasó con la televisión.

Me asombra lo mucho que dependo de mi laptop. De lo cotidiano que se ha vuelto su uso y eso que desde 1992 entró la primera computadora a casa, una de pantalla negra y letras amarillas que aún no contaba con gráficos. En aquel entonces, seguía siendo una maravilla. Ahora, ni hablar, pues sencillamente el mundo no se entiende sin tener una a la mano.

Acerca de Yolanda

Mujer que sigue aprendiendo a ser feliz en el camino y a disfrutar esta maravillosa vida sin excepciones. Mis placeres son la literatura, los libros en general, la música, el cine y la gente que quiero.
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Una respuesta a Las 1,000 visitas y mi laptop en coma

  1. pina dijo:

    pues feliz más de mil visitantes, mi estimada Yolanda.

    es curioso, pero mientras leía que habías visto la primera flor de la primavera, yo escuchaba -en la radio- un son que hablaba de la rosa y toda la descripción del color y lo que hay alrededor.

    recibe un abrazo y agradece a tu comatosa por todo el beneficio que representó para ti tenerla contigo en tan distintas circunstancias: felices, tristes, nostálgicas, momentos de impotencia… en fin, como la estación que inicia, ya vendrá otra que te auxilie con otros miles de vitantes más.

    saluditos … minúculos, pero afectuosos.

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