¡No olviden el bolígrafo!

‘‘…Todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final
pero así y todo hay que vivir como si fuéramos inmortales’’.
Benedetti

Se fue Benedetti, pero dejó la palabra. Quedaron sus versos sin edad, esos de una simpleza tal que así, como sin querer, van de poquito en poquito incendiándonos el corazón en llamas. Llano, congruente, ameno, sólido.

Así fue su prolífica vida de 88 años, en la que su exhaustiva creatividad integró un legado de obras en la que sus poemarios siempre fueron el cauce natural de su voz inagotable. Y a pesar de que en la filosofía del uruguayo la vida era un paréntesis entre dos nadas, no desdeñó la esperanza de seguir siendo productivo, por eso dejó encargado en un Haiku: ‘‘Cuando me entierren, por favor no se olviden, de mi bolígrafo’’.

En una entrevista a ‘‘El Clarín’’ cuando cumplió los 80, se refirió a sus creaciones como una forma de esclarecer la conciencia del ciudadano de a pie y es que es a la conciencia a la que hay que rendirle cuentas todos los días, sostenía el poeta. En la conversación saca a relucir que le hubiera gustado haber sido un joven más feliz, que la vida deberíamos vivirla como si fuéramos inmortales y confirma las piedras angulares de su pensamiento al declararse defensor de la utopía y optimista, enemigo de la globalización y la hipocresía, exiliado de su patria desde 1983 y otras tantas veces ‘desexiliado’.

Su palabra no tiene interpretaciones ni edad. Es, nada más así. Palabras cristalinas en las que vació su conciencia, su corazón, sus días de principio a fin. Tal cual fue transcurriendo en el itinerario transparente de su viaje. Ese viaje del que nos compartió el esplendor de estar vivo.

CURRÍCULUM

El cuento es muy sencillo
usted nace en su tiempo
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
y el temerario insecto
que será pisoteado
por su zapato nuevo
usted sufre de veras
reclama por comida
y por deber ajeno
o acaso por rutina
llora limpio de culpas
benditas o malditas
hasta que llega el sueño
y lo descalifica
usted se transfigura
ama casi hasta el colmo
logra sentirse eterno
de tanto y tanto asombro
pero las esperanzas
no llegan al otoño
y el corazón profeta
se convierte en escombros
usted por fin aprende
y usa lo aprendido
para saber que el mundo
es como un laberinto
en sus momentos claves
infierno o paraíso
amor o desamparo
y siempre siempre un lío
usted madura y busca
las señas del presente
los ritos del pasado
y hasta el futuro en cierne
quizá se ha vuelto sabio
irremediablemente
y cuando nada falta
entonces usted muere.

Acerca de Yolanda

Mujer que sigue aprendiendo a ser feliz en el camino y a disfrutar esta maravillosa vida sin excepciones. Mis placeres son la literatura, los libros en general, la música, el cine y la gente que quiero.
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Una respuesta a ¡No olviden el bolígrafo!

  1. pina dijo:

    Querida Yoli:

    A la hora en que te escribo, creo, son casi las 11 de la noche. Y bueno, si mi memoria no me traiciona, es tu cumpleaños ya.
    No os preocupeis; no diré cuantos, aunque sé que son 15.

    En fin, si me equivoqué de fecha, tómalo como una memoria extra de tu aniversario de via y recibe este abrazo igual, o más fuerte.

    Desde aquí recibe las mañanitas que cantaba el rey David a las muchachas bonitas y a las chingonas también.

    abrazos y saludotes en este año mundial de la astronomía y con cometas en la madrugada.

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