Cumpleaños

Mi cumpleaños ayer fue diferente. Sin pastel ni velitas. Fue un viaje extraño hacia la desesperanza humana. Un paseo por los terrenos donde nuestra razón no alcanza a entender los laberintos creados por los que no creen eso de ama a tu prójimo como a ti mismo. La trinchera donde se aparca la muerte muy seguido y que irónicamente está ubicada en una de las áreas boscosas más hermosas de Texas, donde los pinos y lagos crean una postal maravillosa que sólo incita a vivir y disfrutar cada respiro de aire como un verdadero privilegio. Es Livingston, al norte de Houston.

La prisión Allan B. Polunsky custodia a internos de delitos comunes y a los condenados a muerte en espera de su fecha de ejecución, en este estado que ya ha aplicado ese castigo a 430 personas y definitivamente ostenta el récord del que más ”mata” a criminales en todo el mundo. Una marca grotesca y vergonzosa que mantiene a los periodistas europeos contemplando esta unidad carcelaria como un destino favorito y surrealista, por el contraste con su concepción humanista de la existencia.

La cita era a mediodía con César, uno de los mexicanos que más ha esperado el anuncio de su muerte. Nada menos que 30 años tras las rejas. Tres décadas con la guadaña en su cuello. Lo irónico es que son muy altas las posibilidades de que sea inocente por la naturaleza de las evidencias en su contra. Y parte el alma verlo a través de los años y de muchas transformaciones desde físicas hasta mentales. Ahora, por la plática de ayer, su espíritu está totalmente exprimido de toda gota de esperanza de que alguien acuda a ayudarlo con esa pasión que llega hasta sus últimas consecuencias, como se necesita en su caso. Está amargado, incrédulo, apático, con una programación de sobreviviente que respira pero no siente, ¿para qué?, más o menos es la lógica desde sus zapatos. No le falta razón.

Oírlo hablar que se siente como trapo viejo, abandonado de su familia, de sus abogados, del gobierno mexicano, de todos aquellos que podrían mover un grano de arena por su causa, despierta muchas preguntas en uno mismo y a la vez sobre todos nosotros en general, del destino, de la suerte, de todas esas piedras filosofales de la vida humana. ¿Por qué unos sí y otros no? ¿Por qué unos tanto y otros tan poco? ¿Por qué él, por qué yo, por qué aquél? ¿Por qué así? ¿Por qué?

Sin embargo, los afectos los trae en su piel, en esos viejos tatuajes donde no falta el nombre de la madre de su hija, a la que todavía la llama ”mi mujer”; de la ciudad fronteriza donde creció y nació, entre otras imágenes entendibles de la juventud cuando fueron hechas y que ahora, indelebles, aunque él verbalmente las descarte, viven con él aferradas a su vista y a su corazón que todavía parece latir. Aunque él lo niegue y recontraniegue.

Se  ha estado muriendo muy lentamente en los últimos 30 años. Junto a él, se le ha consumido la esperanza hacia el género humano. Aunque no puede disimular un pequeño brillo en sus ojos cuando menciona la libertad, su familia, su casa. La misma chispa de vida que a todos nos mantiene el motor funcionando. Sentí que quiere creer, que quiere sentir esperanza en algo, en alguien. En lo que apenas recuerda como el ”mundo libre”. Fue penoso describirle una computadora con palabras. No lo capta, no puede ni imaginarlo si está preso desde 1979. ¿Cómo le dices que ahora puedes comunicarte instantáneamente a cualquier parte del mundo y le describes la supercarretera de la información? Apenas se quedó en la referencia de la televisión a fines de los 70’s y ante mis explicaciones, sus ojos me lanzaban una mirada como si yo fuera de otro planeta y estuviera hablando una sarta de sandeces. Lógico.

Sus palabras daban cuenta de un penitente por la falta de libertad y de un hombre vaciado de esperanza. Como si se le hubieran extraído todos los valores humanos y sólo quedara el molde de lo que él fue. Se estrellaban en la plática todos los argumentos, todas las explicaciones, todos los conceptos. Para un preso como él, con más tiempo encarcelado que libre, es difícil comprender (¿o recordar?) todo eso del amor, de la libertad, de la música, las artes, la solidaridad, la compasión y la pasión, la fe. ¿Cuál?, cuestionaba reiteradamente. Ya no queda nada de eso. No hay nada de eso aquí, repetía.

Desea escuchar una respuesta confiable de cualquiera. Quiere algo concreto de la vida. Algo tan concreto y real como la libertad. El valor del concepto se escapa de nuestro entendimiento cuando somos libres. Y tampoco podemos enfocar bien otros horizontes mas los que nuestros sentidos, arrebatados por la libertad plena, nos ayudan a entender, a diferencia de la realidad de quienes solamente ven frente a sí mismos el sórdido muro de una prisión. Él pasa los días en silencio, en aislamiento absoluto. No hay otro horizonte porque los otros se han ido diluyendo con el tiempo hasta convertirse en un montón de ideas borrosas.

Lo ridículo y contradictorio es que Texas aplica la pena de muerte como una rutina natural para ”darle su merecido” a los criminales, aunque la población texana siga abanderando sus radicales valores conservadores contra el aborto y toda forma de prácticas liberales que atenten contra Dios, los valores y costumbres. No en vano es éste un bastión del partido republicano.

Esta vez llegué a Polunsky con el alma fresca después de  haberme bebido todo ese olor del bosque de pinos, de disfrutar el preámbulo azul del lago Livingston y sentir mi propia libertad por los poros con la compañía más interesante con la que afortunadamente cuento todos mis días.

Cuando salí, de regreso, toda la belleza del paisaje lucía un tanto diferente. No pude evitar sentirme inmensamente agradecida y también muy culpable. Hubiera deseado que César mirara ese espectáculo natural en este cálido día de Mayo y eso le bastara para sonreír sólo por estar vivo.

Acerca de Yolanda

Mujer que sigue aprendiendo a ser feliz en el camino y a disfrutar esta maravillosa vida sin excepciones. Mis placeres son la literatura, los libros en general, la música, el cine y la gente que quiero.
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2 respuestas a Cumpleaños

  1. pina dijo:

    qué triste…

    precisamente vine a asomarme a tu espacio porque leía en los diarios, hace un momento, la situación tan desesperante que vive César Roberto Fierro Reyna, el mexicano con casi 30 años en espera de su ejecución en Estados Unidos, vive una profunda desesperanza y paar quien lo único que cuenta es alcanzar la libertad, sin importar si llega vivo o muerto.

    un abrazo…

  2. GUSTAVO G. dijo:

    No coments… me dejas frio con tu reflexion, pobre hombre y que lastima que nadie pueda decirle a los texanos lo que hacen con un ser humano…

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