LA FARSA, LA GUERRA Y LOS REMIENDOS

‘‘Queremos,  necesitamos que nos presenten a los responsables de tan dolorosa injusticia y exigiremos que paguen como tengan que pagar por tan cruel acción que ha tenido el más alto de los costos: la vida de nuestras inocentes criaturas’’,

Julio César y María Estela, padres de Julio César Márquez Báez, el Yeyé (2 años 9 meses).

Jesús Antonio Chambert López, ''Frijolito'', apodo que adquirió cuando lo vieron en el primer ultrasonido y parecía un frijolito. El apodo se le quedó y él mismo decía que se llamaba Frijolito Chambert López. 2 años de edad.

Jesús Antonio Chambert López, ''Frijolito'', apodo que adquirió cuando lo vieron en el primer ultrasonido y parecía un frijolito. El apodo se le quedó y él mismo decía que se llamaba Frijolito Chambert López. 2 años de edad.

El dolor de la ciudadanía continúa sin repararse a casi 3 semanas de la dolorosa tragedia de la guardería ABC, mientras sigue la guerra entre Eduardo Bours y el gobierno federal. Una guerra estéril de dimes y diretes, de descalificaciones y acusaciones mutuas para lavarse las manos y las culpas del peor siniestro que se recuerde y que ha cobrado la vida de 47 niños. Ambos atrincherados en la defensa de sus respectivos partidos políticos, ignoran la urgencia de justicia y se pierden en contestaciones de exabruptos para acarrear más votos a sus urnas en víspera de las elecciones del 5 de julio.

Apenas hasta hoy, la Procuraduría General de la República (PGR) dio la cara y decidió atraer el caso de la guardería ABC para encontrar a los responsables del incendio, sean particulares o servidores públicos del ámbito federal, estatal o municipal, dijo su titular Eduardo Medina Mora. Sería interesante ver quiénes pisarán la cárcel y cómo resolverán los entuertos, si eso del ‘caiga quien caiga’ incluirá al cártel de los intocables de Sonora o sigue siendo un truco más del juego político preelectoral. Veremos.

Ni el gobierno federal ni el estatal han respondido a la altura contra la cadena de corrupción, negligencia, influyentismo, incapacidad e inmoralidad en el ejercicio del servicio público. Los funcionarios de ambas instancias han fallado en aclarar por qué sus instituciones no funcionan. Menos han podido encontrar ni castigar a los responsables de 47 muertes. No pueden ponerse de acuerdo ni para instrumentar la ley si ello puede perjudicarlos. Se hacen bolas entre sus propios intereses políticos, sus imágenes públicas, el futuro de su credibilidad partidista o urdiendo argumentos que eviten la pérdida de votos. Los ojos y oídos oficiales permanecen ciegos y sordos al grito ciudadano que reclama justicia. No se siente ninguna conciencia institucional para impartir una justicia llana, transparente y plena en esta tragedia de Hermosillo. No se percibe ninguna sensibilidad hacia una desgracia de tal magnitud. No hay voluntad de una procuración eficaz de justicia. Nada.

Casi tres semanas de golpes de ambos bandos. Se sacaron los trapos sucios al sol con una desvergüenza increíble y exhibieron la profunda brecha entre el centro y las entidades. En su feudo estatal, Bours armó una farsa judicial para consignar a 14 personas, 7 de ellos empleados menores de su administración que ya salieron libres bajo fianza. Hizo un remiendo que no le sirvió al arrogante mandatario sonorense ni para apagar el incendio de la indignación social que lo amenaza con su propia cremación política.

Bours no convenció a nadie con el remiendo ni con el anuncio de un fondo de 67 millones de pesos para los familiares de las víctimas ni siquiera con el ejército de columnistas a su servicio que activó para que cayeran como buitres sobre todos los que lo ataquen, aunque se trate del presidente de la República. Son los clásicos métodos del PRI, costosos y obsoletos, todavía vigentes en Sonora y que desean perpetuar la corrupción priísta que ha saqueado a Sonora desde los tiempos revolucionarios.

Alvaro Cepeda Neri en su libro ‘‘El expediente Bours’’, llama al gobernador de Sonora el ‘Hood Robin’ porque su mandato se caracterizó por robar a los pobres para darle a los ricos. El árbol genealógico de la política sonorense y en su administración lo confirma.

Del lado federal, Daniel Karam del IMSS no da una. Todavía no da a conocer la lista de nombres de concesionarios de guarderías que tienen a su cargo el cuidado (sic) de unos 263 mil niños en todo el país y en la que Sonora cuenta con el número mayor de subrogaciones. Luego amenaza con una demanda civil contra el gobierno de Sonora y Bours contestatario se va contra Calderón acusándolo de proteccionismo hacia los servidores públicos panistas. El secretario de gobernación, Fernando Gómez Mont, brinca al ruedo y le responde al sonorense pidiéndole que regrese al diálogo respetuoso. Así han pasado dos semanas de jaloneos entre el centro y el estado. Entre Calderón y Bours. Entre el PAN y el PRI. Entre decidir si se protege a los amigos influyentes que ahora invaden el PRI por conveniencia y tienen coptado el gobierno estatal o si se cuida a los actuales y anteriores funcionarios panistas que iniciaron la changarrización de las guarderías infantiles subrogadas. Un dilema imposible en tiempos electorales. Ninguna de las dos partes quiere a los culpables en su bando ni en sus partidos políticos.

La realidad es que en medio de esta guerra entre el gobierno federal y estatal, la indignación y la impotencia por la falta de justicia, permanece y aumenta. Tampoco disminuye el dolor en la sociedad sonorense y mexicana agraviada por la muerte de los 47 menores. Los blogs (http://www.angelesenespera.org)  que buscan justicia y el sitio de You Tube en la web, están inundados de videos, fotos e información colocada por padres y familiares de los pequeños fallecidos. Duele el alma verlos cantando, bailando, hablando. Duele verlos vivos. Duele mucho que ya no sean parte de la sociedad sonorense, que no hayan crecido protegidos como lo más valioso de nuestro futuro. Duele que a las autoridades no les duelan.

Ambas instancias de gobierno tardaron más de dos largas semanas para ponerse de acuerdo de las cuentas que darían a los hermosillenses que clamaban justicia a gritos y en marchas. La pérdida de 47 vidas no presionó lo suficiente para dar respuestas congruentes, sólidas, excepto la de siempre, que las investigaciones seguían en curso, aunque bien sabemos que prácticamente tienen características tan fantasmales como la aplicación de la justicia.

La farsa de justicia, los remiendos y la guerra federación-estado sólo exhiben claramente que la ciudadanía está en manos de este tipo de gobernantes que carecen de conciencia y voluntad a la hora de la impartición de justicia. Y menos cuando un siniestro así ocurre en época electoral. A semanas de concluir su sexenio, Bours no necesita mostrar el mínimo respeto a los sonorenses ni mucho menos a las víctimas ni a sus familiares. Sólo le importa hacer creer que su administración funciona para heredársela al candidato priísta Alfonso Elías Serrano, cuyo lema de campaña para ‘pasar al siguiente nivel’, sólo sería una continuación del mismo saqueo del saliente. Todo está planeado y repartido.

Apenas a unos días de que culmine el proceso electoral en Sonora, los partidos políticos y sus candidatos pararon prácticamente sus campañas que en realidad a nadie le importan ya. Ningún candidato reaccionó a la desgracia con un mínimo de dignidad. Como nunca, los contendientes son terribles, una caballada francamente famélica, dirían en mi pueblo.

Todos presentíamos que se repetiría la falta de justicia, que así sería porque así ha sido siempre. Sospechábamos que no pasaría nada. Que no se persiguiría a nadie, que todo quedaría igual y a la gente sólo les quedaría olvidar a sus hijos fallecidos, lidiar con el dolor insoportable de su muerte. Pero en el fondo, queríamos sentir una esperanza minúscula de que tal vez en esta ocasión, por tratarse de 47 criaturas fallecidas, podríamos presenciar un milagro judicial. Nada.

Ya basta. Cansa esa impunidad enraizada en un sistema judicial que no funciona, que no se sacude ni con la muerte de 47 niños. Cansa que no exista una conciencia de cambio ni con una tragedia de esta magnitud. Cansa y desespera que los encargados de impartir justicia ni siquiera nombren a los verdaderos responsables de la masacre.

Cansa la farsa de la justicia que fabricaron. Cansan las promesas de investigaciones fantasmales, de esas que nunca concluyen ni dejan satisfecho a nadie porque nunca sabemos con certeza sus resultados ni su metodología. Da vergüenza ajena el lavado de manos. Indigna. Cansa esa guerra partidista. Cansa tanta corrupción, tanto de lo mismo, tanta negligencia, tanta ceguera. Cansa que no haya la urgencia de que se despierte una conciencia social de cambio. Cansa ver que la democracia todavía no se ejerce en la realidad, que nada ha cambiado, que todo sigue igual. Cansa aún más que los políticos quieran mantener esa impasividad.

Si no se ha despertado una verdadera conciencia de aplicar justicia con una de las tragedias más dolorosas en la historia donde perdimos negligentemente a 47 niños, me pregunto  ¿Habrá remedio para la justicia? ¿Cuándo realmente asumiremos que debemos ser gobernados con conciencia, con moralidad, con sentido común, con dignidad, con honestidad, con un verdadero sentido de la imparcialidad? ¿Cuándo comenzará a aplicarse la ley buscando justicia a secas? ¿Cuándo será el momento en que se practique la justicia sin importar los intereses de los actores políticos? ¿Cuándo tendrá valor la voz popular, la indignación, cada petición popular porque se haga justicia? ¿Cuándo se oirá? ¿Cuándo se investigará con seriedad? ¿Cuándo comenzarán a funcionar los gobiernos y sus responsables?

Ya lo advertía Amnistía Internacional en un informe de mayo del 2007 que México era un país de leyes sin justicia. En una radiografía precisa de un México que firma y ratifica instrumentos de derechos humanos regionales e internacionales, que mantiene abierta la invitación al escrutinio de mecanismos de derechos humanos y organizaciones no gubernamentales del mundo, pero que ‘‘pese a esta aparente disposición, los abusos generalizados cometidos en el contexto del sistema de justicia penal y de seguridad pública siguen siendo uno de los obstáculos principales que impiden avanzar de modo significativo en la protección de los derechos humanos y el acceso a la justicia’’.

No sólo advierten que la impunidad de las violaciones a los derechos humanos sigue siendo la norma en México, sino que es necesario desmantelar la barrera de la impunidad que socava los derechos humanos y el Estado de derecho. El informe consta que como no se les obliga a rendir cuentas a los servidores del sistema de justicia penal y de seguridad pública, éstos ‘‘recurren a prácticas abusivas en el ejercicio de sus funciones, sabiendo que no serán sancionados. En los pocos casos en los que se han llevado a cabo investigaciones oficiales sobre abusos, los mecanismos de rendición de cuentas son tan débiles que las personas responsables rara vez comparecen ante la justicia.’’

Lástima que fue dicho a un país que no quiere escuchar.

Acerca de Yolanda

Mujer que sigue aprendiendo a ser feliz en el camino y a disfrutar esta maravillosa vida sin excepciones. Mis placeres son la literatura, los libros en general, la música, el cine y la gente que quiero.
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Una respuesta a LA FARSA, LA GUERRA Y LOS REMIENDOS

  1. Jorge F. V. dijo:

    Imposible separar a la mujer-esposa, de la periodista-madre, eres una lluvia de letras que se hacen palabras como chispas de fuego que hacen brincar el corazon, estremeciendo toda alma sensible que no quiere mas corrupcion. el 5 de Junio murio el Sonora apatico, el sonora apiolado y el sonora esmirriado. gracias por torrar a los que dudan todavia.
    Jorge

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