JUSTICIA SUBROGADA

Nada ha pasado. Simplemente que estamos viviendo uno de los peores ejemplos de la impunidad mexicana. Del desorden mexicano. Del descuido nacional. Del desaseo doméstico. De la incapacidad y discriminación social interna. Se exhibe a los cuatro vientos la negligencia oficial y particular. A un mes y medio de la tragedia de la guardería ABC, aún no hay encarcelados ni culpables. No se procura justicia en Sonora. No se admite y menos se sanciona la corrupción ni con la pérdida de 48 vidas. No hay voluntad ni prisa por hacer justicia.

No se ha tomado en cuenta todo el enojo ciudadano que aún sigue vivo. No hizo mella el dolor ni el enorme peso de la desgracia. Nada ni nadie se inmutó al descubrir el horror de que el IMSS pone las vidas de cientos de miles de niños en manos de particulares que sólo buscan un cheque mensual fácil. No pasó nada cuando nos enteramos de todos los interesados en los negocios de las guarderías subrogadas con los mismos apellidos ilustres: Bours, Téllez, Gómez del Campo y hasta Colosio. Vaya, hasta una hija del narcotraficante ‘Mayo’ Zambada.

Y aquí en la Ciudad de México me entero de que la PGR revela que ubicó a 4 de los propietarios de la guardería en Phoenix, Arizona, un destino conocido para los hermosillenses a 5 horas de la capital de Sonora. No había que investigar mucho para deducirlo. Los prófugos ahora podrían estar más protegidos que nunca por las mismas leyes estadounidenses, en caso de que México pida su extradición. Si no ha habido prisa en obtener resultados de una ‘‘investigación’’ a la mexicana sobre la dolorosa tragedia del 5 de junio, menos parece haber interés en encontrar a los fugitivos, extraditarlos y procesarlos. Claro que no lo harán. De hecho, hasta el funcionario Víctor Emilio Corzo Cabañas de la PGR defendió que se les llamara delincuentes, aclarando que prácticamente están huyendo por un acto de negligencia, lo que en cristiano significa que se les harían cargos por homicidio culposo y lesiones, cuando mucho, en las 9 órdenes de aprehensión liberadas contra 8 particulares y un servidor público.

Se les está dando todas las ventajas en tiempo y forma. Como si la dimensión de lo ocurrido no amerite acciones expeditas en materia de justicia, medidas radicales, cambios legislativos, pasión por procurar el orden, ejercitar el sentido del honor y la dignidad. Nada de eso se siente. Lo que sí se siente es como si los niños fallecidos hubieran pertenecido a otro planeta y no a esa ciudad donde nacieron, vivieron y fueron encargados a una institución irresponsable que los subrogó a particulares irresponsables que a su vez fueron protegidos por un gobernador irresponsable.

La tragedia de la guardería en Hermosillo marcó a Sonora para siempre. Nos marcó a todos. Tanto por la muerte de 48 niños como por la amenaza de que la impunidad en la desgracia sonorense pueda repetirse en cualquier otra estancia infantil del país subrogada al IMSS, donde todavía no hay certeza de que se impongan rigurosas medidas de seguridad ni se exijan condiciones óptimas para el cuidado de los menores de padres trabajadores. Ese nivel óptimo de prestación que merece un niño por el que se paga igual que en un servicio privado.

A los propietarios de la guardería ABC ni la Interpol los halla. Es altamente improbable que se vea tras las rejas a tanta ‘‘gente bien’’ y menos cuando una de las inculpadas es prima  de Margarita Zavala de Calderón. No podría creerse sobre todo en una ciudad como Hermosillo, donde por décadas se le rinde culto a un status social ficticio que se basa en un ridículo juego de apellidos, colonias donde se reside, grados de melanina menos o más en la piel o se aparenta más de lo que en realidad se tiene. Los propietarios prófugos estaban en esos círculos que se mueven como tribus sociales locales que como se van asociando vía matrimonio o compadrazgos, también se van aliando al PRI o al PAN, según la conveniencia económica lo dicte.

Si tenemos la visión del vaso medio lleno, la terrible desgracia de la guardería depuró a Sonora. La inconformidad de cientos de clasemedieros por el cínico manejo de la tragedia que hizo el gobernador Eduardo Bours sacó a las calles a miles de hermosillenses indignados. Además, la sociedad civil le dijo basta a un PRI rancio que estaba enraizado en el estado desde tiempos de Plutarco Elías Calles y Alvaro Obregón, expulsaron la red de complicidades y corruptelas priístas del gobierno estatal, pero para darle paso a un PAN sin mística ni principios y muy parecido a los salientes.

Esas 48 pérdidas y otros 53 lesionados del incendio sacudieron muchas conciencias en Sonora. Y se despertó una nueva conciencia civil. Se siente en el aire, en los carteles tan cuidadosamente pintados y escritos usados en las marchas, en las palabras articuladas de los padres de familia afectados, en tanta lágrima derramada de propios y extraños por los niños caídos en el incendio, en tanta indignación que no termina, en la persistencia de una lucha por justicia que parece una utopía todavía en México.

Nada de lo que se haga para recordar a los niños fallecidos como mausoleos, monumentos o efigies eliminará la necesidad y urgencia de justicia. Nada. La exigencia a gritos a las autoridades es por justicia. Justicia. Justicia. Y como dijera Alejandro Martí, después de sufrir la muerte de su hijo secuestrado: ‘‘si no pueden, renuncien’’.

Acerca de Yolanda

Mujer que sigue aprendiendo a ser feliz en el camino y a disfrutar esta maravillosa vida sin excepciones. Mis placeres son la literatura, los libros en general, la música, el cine y la gente que quiero.
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