¿Perdemos la esperanza?

Permanecía todavía en la Ciudad de México cuando me enteré de la muerte de otro niño de la guardería ABC que vino a sumar 49 víctimas de esa tragedia. Y la mala noticia me cala como si fuera una pérdida en mi propia familia. Van ya dos meses de dolor e impotencia y no hemos visto ni una brisa de justicia. Nada avanza en la esfera oficial en la procuración de justicia. Hay una mezcla tal de insensibilidad e incompetencia en los gobernantes actuales sobre este caso que raya en el surrealismo. De plano. Se siente como una burla de las autoridades a sus gobernados, sobre todo en esta desgracia que pegó donde más duele a una sociedad: en la vida de los hijos, de 49 pequeños que enlutaron a igual número de familias.

Juan Carlos Rascón Holguín, de 3 años.

Juan Carlos Rascón Holguín, de 3 años.

Y a diferencia de los gobiernos priístas, con su hipocresía clásica y sus fórmulas populistas inmediatas, esta vez el gobierno federal panista ni siquiera  formó una comisión especial para investigar el caso, aunque sea para quitarse la culpa de encima o abonar terreno para futuras contiendas electorales. Tampoco dan respuestas congruentes, creíbles, legítimas. Aquí no han valido ni las marchas de hasta 20 mil almas, ni gritos, reclamos, denuncias, reportajes. Nada. Ni siquiera han caído funcionarios de primer nivel, que sería lo mínimo. El director del IMSS sigue cobrando en su cargo, a pesar de que ‘ocultó’ más de un mes las listas de subrogaciones de las guarderías de esa dependencia. Tal vez esa era la ”changarrización” de la economía a la que se refería Vicente Fox y las guarderías funcionaron como changarros de familias elegidas que resultaron un magnífico negocio. Si no, pregúnteles a los vecinos de los propietarios de la guardería ABC en Hermosillo que vivían a todo lujo, remodelando sus casas frecuentemente, viajando y mostrando el boato a todos.

Una verdad de a kilo a dos meses justos del incendio es que el gobierno no responde a la gente, a la muerte, a la negligencia ni a la corrupción. ¿Qué tanto podremos aguantar esta parálisis de la justicia? ¿Cuánto cinismo podremos tolerar si el propio gobernador de Sonora dice que duerme como bebé? ¿Cómo se puede exigir justicia si las movilizaciones ciudadanas no se están tomando en cuenta? ¿Qué hacer para resarcir socialmente tanto dolor?

Cientos de legisladores no pueden exigir por sus representados nada hasta este momento. Están dormidos en sus laureles y ocupados en disfrutar sus 15 mil dólares mensuales de salario mientras les dure el cargo. No empujan ningún cambio. Las autoridades locales tampoco desean ‘conflictos’ y así se van pasando los días apostándole al tiempo para que cubra de olvido tantas muertes.

Una de las grandes enseñanzas de este capítulo doloroso en Sonora fue que la sociedad aprendió que está sola y que si se desea un cambio real en todo el mecanismo de gobierno en México, tendrá que entrarle al ruedo político respaldado sólo en los movimientos civiles. Ningún partido político actual satisface las demandas sociales, si no, sólo echen una mirada a los candidatos y postulantes que los representan, la mayoría están de dar lástima. En Estados Unidos usan el término ”acedar” cuando un partido u organización no se mueve por mucho tiempo y permanece con políticas añejas que lo vuelven obsoleto. En México se aplica para todas las instituciones políticas desde la presidencia de la república hasta las ONGs. Todo el aparato político y social nacional está acedo porque muchas de las estructuras con las que está funcionando son herencia de las dictaduras priístas. Ya no se aplican a esta realidad. Aunado a ese aparato ‘acedo’ , la falta de voluntad también mantiene paralizado el cambio.

La criminalidad, la ola de secuestros, la tragedia de Hermosillo nos está obligando a comenzar a renovarnos completamente e irnos adaptando a una sociedad más informada, más demandante, más hambrienta de honor y justicia. Y es hora de que los ciudadanos comunes que quieran ver un país más justo, salten a nuestras cámaras legislativas y puestos gubernamentales para reordenar este país afrontando y desechando radicalmente esas estructuras oxidadas que ya no funcionan.

La pregunta en el aire es qué pasará con el caso de la guardería ABC de Hermosillo, cómo y cuándo procurarán la justicia que se merece esta terrible desgracia que arrojó 49 muertes de infantes. El dolor social está vivo aún y no encuentra salida. Dos meses y 49 fallecidos. Se agotan los métodos de lucha social. Se pierde poco a poco la fe en los gobernantes, en las instituciones.

¿Perdemos también la esperanza?

Acerca de Yolanda

Mujer que sigue aprendiendo a ser feliz en el camino y a disfrutar esta maravillosa vida sin excepciones. Mis placeres son la literatura, los libros en general, la música, el cine y la gente que quiero.
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