DE AGRADECIMIENTOS, TERNURAS, REENCUENTROS Y DESAMORES

Perdón por este silencio de casi tres meses en este blog. Sin ser excusa, en todo ese tiempo he andado en los trajines de la vida que nunca faltan, pero que a veces se acumulan. Desde un par de viajes a la Ciudad de México (por cierto muy fructíferos), reencuentros con gente estimadísima de mucho tiempo atrás, la experiencia del desamor de la persona más especial para mí (que estoy segura que volverá algún día a su esencia y a su familia), hasta el sufrimiento de un falso diagnóstico médico a mi padre (ahora de 86 años y con una salud increíble) y la continuación intensa de la búsqueda de la ternura en mi vida, entre otros proyectos que siguen por ahí su curso.

Hoy aquí en Estados Unidos fue el día de acción de gracias, un festejo iniciado por los primeros pobladores que emigraron a este país para agradecer por las cosechas abundantes y su vida en general. A mi me encanta esta fecha porque me hace realizar un recuento general, como cuando uno saca las cuentas para ver qué realmente tiene y qué no. Se revisan los sentimientos, los sueños, las ilusiones, se da un repaso a los olvidos, a los recuerdos, a la lista de pendientes con algunos seres humanos que nos han marcado para siempre. Y a mi edad, se suele ser mucho más objetivo, mucho más agudo en cuanto a las personas que realmente uno desea que estén dentro de su vida. Los ojos ven más claro. El corazón siente más intensamente. Dicen que esa es la sabiduría que sólo dan los años vividos. Es la experiencia. Es algo que por alguna razón hace ver el cielo más azul, la luna más bella, los días más prometedores, la esperanza más grande, el amor más profundo.

Acabamos de comer una excelente cena para dar gracias. Y a pesar de que este año ha sido uno difícil, realmente siguen siendo muchas más las bendiciones recibidas de manera permanente. En primer lugar, la salud. Es una maravilla salir limpio en los chequeos médicos anuales. Gracias Dios, gracias universo. En el caso de mi padre, a fines de septiembre sufrió una infección intestinal que lo llevó a que le practicaran una colonoscopia en la que el supuesto resultado fue el hallazgo de células cancerosas en el intestino grueso. Tras varios exámenes posteriores mediante resonancia magnética y otros más avanzados que vieron su colon centímetro por centímetro, el primer diagnóstico resultó erróneo y se eliminó todo vestigio de enfermedad alguna. Para la familia, fue la mejor noticia del mundo. Por varias semanas, mis hermanos y yo nos sentimos muy unidos en un sentimiento extraño de temor, de que ese hombre que nos llevó a tantas clases y aventuras cuando éramos niños, que pasó varios exámenes intensivos para renovar su licencia de conducir hace un año sin problemas, que todavía gasta oportunos chistoretes a la menor provocación, podría acabar su vida consumido por el cáncer. Nos llenó la cabeza por todo el mes de octubre con una sombra de mortificación y miedo desconocidos. Así que hasta principios de noviembre se dio el dictamen final de su buen estado de salud. Sus achaques son propios de tanto kilometraje de vida, que la rodilla que duele, la espalda que molesta, que el cansancio y el sueño. Gajes del oficio de vivir.

Pasado el susto, todos volvimos a relajarnos. Mi padre está bien. Gracias, gracias, gracias.

Este tiempo también hubo reencuentros de viejas amigas y amigos. Hablo de gente que marcó mi vida en muchos aspectos y que ahora resulta fantástico que reanudemos el diálogo después de 20, 30 ó hasta 40 años de conocernos, como en el caso de mi amiga Ana Graciela que prácticamente fue testigo de toda mi adolescencia (aaaaggrhh, horror!).  Así que se reanudaron los afectos como si sólo hubiéramos puesto fin a una pausa. Es increíble hablar con el que fue el mejor jefe de redacción del mundo que tuve por allá hace 25 años y que sigue siendo tan gracioso y listo como entonces (cosa rarísima, ya sé). Luego reencontrarse con viejas amigas reporteras muy admiradas en otros tiempos mozos y que nos cuenten de sus hijos ahora adultos, sus andanzas en el arte, en la política o en la academia. Que nos hablen de sus amores y desamores, de sus logros y fracasos, de todo ese mar de experiencia en que navegamos.

Como la vida no es perfecta, también hubo tragos amargos de desamor. Una persona que está dentro de mi corazón se volvió ciega a los privilegios que ha obtenido, a sus talentos y logros. Olvidó el agradecimiento con que se debe vivir y está concentrada en la actitud de ver siempre su vaso medio vacío y nunca medio lleno. Confío y espero que algún día pueda volver a ver con claridad y nobleza porque aunque  yo misma crié a esa mujer, ahora no la conozco del todo. Duele, pero la conciencia está tranquila, el alma en paz. Perdió el foco en lo que importa de la vida, así que sólo queda ejercer el perdón hacia quien ella que está viendo la vida tan tremendamente triste y materializada. Se le cortó el cordón umbilical de una vez por todas y la reacción fue tan salvaje y brutal que la más perjudicada fue ella misma. De todas formas agradezco mil veces por mi fe en que ella se recupere algún día.

De la ternura. Muchas cosas qué decir. Es tan extraña que prácticamente está extinta. Es bastante estéril vivir sin ternura, sin ejercerla ni recibirla. Debería ser un derecho permanente. Dicen que un recién nacido debe ser acariciado para lograr la sobrevivencia, necesita sentir el calor humano, la vibra positiva de quien lo rodea, desde el gesto verbal hasta el físico. El toque de la piel, la mirada, la intención de la buena fe y la simpleza de ser bien recibido simplemente porque existe. Se siente, se palpa. En todos, con los años y la vida actual se va perdiendo el sentido de la ternura. Se prefiere ser fuerte en apariencia que dejar expresar un poco de ternura cada vez que se pueda. ¿Pero por qué? Estamos como involucionando en algunos aspectos humanos que son de lo más interesantes y placenteros.  Por eso sigo buscando la ternura para tratar de atraparla y no dejarla ir de mi vida. Gracias, gracias, gracias por el sentimiento.

Sí, por lo menos el día de acción de gracias provoca algo. Tal vez nos obliga a enfocarnos en lo positivo de la vida, a pesar de que este año murieron  inútilmente 49 niños en Hermosillo que aún no reciben ningún tipo de justicia, cuando se ven casos como el de la niñita Shaniya Davis de 5 años que fue asesinada brutalmente en North Carolina, cuando aún falta tanto para reordenar a México y todavía ni siquiera se comienzan a reparar los daños.

Con agradecimiento infinito por seguir leyendo este blog que aunque errático últimamente, casi llega a los 5,000 hits. Gracias.

Acerca de Yolanda

Mujer que sigue aprendiendo a ser feliz en el camino y a disfrutar esta maravillosa vida sin excepciones. Mis placeres son la literatura, los libros en general, la música, el cine y la gente que quiero.
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4 respuestas a DE AGRADECIMIENTOS, TERNURAS, REENCUENTROS Y DESAMORES

  1. Lucia Tabor dijo:

    Esta es una carta para ti Yolanda…
    Dallas, Tx. Diciembre 17 de 2009
    Querida Yolanda:
    Tus cometas en la madrugada han atravezado mi noche llena de estrellas. “Gracias Dios por eso”.
    Por este planeta mio llamado “Lucia” han pasado innumerables estrellas fugaces que lo unico que han dejado a su paso han sido cenizas, lo que tu bien llamas desamor, desagradecimiento.
    Afortunadamente como el ave Fenix fuimos creados con la habilidad de resurgir y reinventarnos, no importa cuantas cicatrices tengamos en el alma y en el cuerpo, nuestra mente lucha cada dia para sacarnos de ese gran hoyo negro y no sucumbir.
    Admiro tu capacidad de sentir, de expresarlo, la honestidad al compartir tus pensamientos, la claridad que tienes al manifestar abiertamente lo que buscas en la vida, lo que necesitas, lo que esperas, tus penas y tus angustias que de alguna manera al exteriorizarlas, como por arte de magia se convierten en un espejo para todos, donde nos solidarizamos, donde ya no estamos solos, donde no somos los unicos.
    Te agradezco tu amistad como un regalo maraviloso de Dios, el compartir momentos calidos que abrigan el alma sobretodo cuando se siente que estamos tan lejos de “casa” aunque ya sabes…los cometas necesitan como casa el universo entero.
    Un abrazo enorme para ti y tu familia.
    Lucia

  2. Yolanda, gracias por tus comentarios. Yo también estoy muy contenta de haberte encontrado y el que hayas compartido conmigo ese gran trecho de tu vida en el que estuvimos separadas.
    Espero que no pase mucho tiempo antes de que nos volvamos a ver y podamos volvernos a conocer, ya con nuestras familias, para que compartas esa sabiduría que se proyecta en este texto.
    Me alegro de todo corazón que tu papá esté bien así como tu familia.
    Te deseo lo mejor para el año que viene. Que sigas escribiendo con el corazón en la mano.
    Anna St.Clair

  3. Armando Escalante dijo:

    Tuve la fortuna de ser alumno de tu madre.

    Amigo de Lily tu hermana.

    Que precioso escrito acabo de leer sobre su vida, nunca deja uno de aprender y sobre todo apreciar a las grandes personas como tu mamá
    Sinceramente
    A. Escalante

  4. Yolanda dijo:

    Gracias Armando por tu comentario. Enhorabuena.

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