Un corazón tendido al sol

Confieso que el día de mi cumpleaños siempre me hace sentir maravillosa. Todo el día parece uno de fiesta, como una tarde de domingo fresco y relajado. Un día en que se reporta conmigo mucha gente querida de aquí, de allá y de acullá. Esos que en todas las épocas de mi vida me tibian el corazón, en las etapas buenas y no tan buenas. Los que saben o intuyen quién soy realmente y siempre me ven con ojos generosos. ¡Si supieran lo importante que son para sostener la estructura de mi vida!, se asombrarían de verdad. Me dejan un pedacito de lo mejor de sí mismos y me lo dejan para nutrirme el alma por un buen rato.

El día de mi cumpleaños también me siento muy afortunada, muy plena en lo importante y con los valores bien asentados. Todo lo demás corresponde a las variables que hay que estar sorteando normalmente. Y uno aprende a surfear con los años las olas altas y a disfrutar la marea baja. Y este año, este día habrá luna llena preciosa que afortunadamente puedo disfrutar desde el interior de mi casa, gracias a unas ventanas tipo tragaluz. Además la noche será perfecta para una copita que marque el brindis por otro año más que se suma a la cuenta (que no es tan larga).

A estas alturas del juego, estoy más convencida que nunca de que la edad es una actitud, de plano, porque cada quien actúa según la edad de su espíritu. A los errores cometidos se los lleva el tiempo y se quedan en el pasado. Y se convierten sólo en experiencias necesarias para cometer muchos menos en el presente, así que uno poco a poco aprende a abordar los problemas sacando un capote rojo para torearlos con más gracia y soltura.

Es la belleza de seguir cumpliendo años. Es una maravilla que todos los días sean buenos, evoquen esperanza y dulzura. Es un enorme y fantástico milagro cada bocanada de aire que uno respira y todo lo que se deriva de ello. ¡Viva la vida! Y como sigue diciendo mi padre a sus 86 bien vividos años: ¡Vale la pena vivir!

¡Salud!

Acerca de Yolanda

Mujer que sigue aprendiendo a ser feliz en el camino y a disfrutar esta maravillosa vida sin excepciones. Mis placeres son la literatura, los libros en general, la música, el cine y la gente que quiero.
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